Antes del embarazo
Es conveniente que todas las mujeres epilépticas en edad fértil reciban información sobre los riesgos y problemas que pueden tener ella o su hijo en caso de embarazo:
- La posibilidad de transmisión de la epilepsia a la descendencia es relativamente baja y depende del tipo de epilepsia, siendo del 0% para las sintomáticas, del 3% para las idiopáticas y de un 50% en las asociadas a herencia dominante, que son muy raras.
- La probabilidad de que sus hijos sean normales es superior al 90%, y en el caso improbable de que tengan una malformación es frecuente que sea irrelevante o pueda ser tratada quirúrgicamente.
Cuando la mujer desee o prevea que pueda quedar embarazada debe acudir a su médico a fin de:
- Regular la dosis de los medicamentos antiepilépticos para evitar la presencia en sangre de niveles plasmáticos altos.
- Intentar, cuando sea posible y siempre bajo indicación médica, la retirada del tratamiento.
- Dar ácido fólico y vitamina D dos meses antes del embarazo.
Durante el embarazo
Generalmente, la paciente acude a la consulta cuando ya está embarazada. En estos casos, no suele estar indicado un cambio de la medicación, ya que cuando la mujer y el médico saben que la paciente está embarazada ya se han producido las teóricas malformaciones que se intentan evitar. Frente a ello, existe un alto riesgo de descompensación de las crisis y sobre todo la aparición de un estatus epiléptico con su elevada mortalidad materna y fetal que no compensan las hipotéticas ventajas del cambio de tratamiento. Tampoco es conveniente intentar suprimir la medicación durante el embarazo.
Las medidas que se pueden tomar son las siguientes:
- Reducir el número de medicamentos antiepilépticos y las dosis, en especial durante el primer trimestre, siempre que ello no suponga empeorar las crisis.
- Insistir en que la medicación se tome correctamente.
- Evitar la privación de sueño.
- No aumentar la dosis, si es posible, hasta el segundo trimestre del embarazo.
- Realizar controles más frecuentes por su médico.
- Si aparece alguna crisis, tratarla enérgicamente.
- Administrar suplementos vitamínicos para evitar déficits de ácido fólico y vitamina D.
En el parto
El parto debe realizarse en medio hospitalario, aunque de por sí no es más complicado que el de cualquier otra mujer. Si durante el parto se presentasen crisis que no respondiesen al tratamiento o dificultasen la colaboración de la paciente estaría indicado el parto mediante cesárea.
Tras el parto
Tras el parto puede producirse un aumento en los niveles plasmáticos de antiepilépticos, que debe ser controlado por el médico regulando las dosis de la medicación. Debe evitarse la privación de sueño en la madre, para paliar así el riesgo de una crisis.
Debe conocerse que la mayor parte de los medicamentos antiepilépticos pasan a la leche materna, aunque en proporciones diferentes. Por ello, la lactancia materna puede no ser recomendable, según los casos, y si fuese necesaria, no debe ser prolongada.
Fuentes:
Enciclopedia Médica Familiar. Espasa.
Enciclopedia Médica Familiar. Espasa.


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